Que la realidad no se quede afuera de nuestra facultad

La estructura del actual plan de estudios de en Economía de la UBA es el resultado de una reforma impuesta a mediados de los ’90, en pleno auge del menemismo. Así, su lógica no escapó del neoliberalismo, el paradigma de moda de aquellos años y por lo que tuvo claros objetivos: que la UBA sea un trampolín hacia las universidades norteamericanas, y que forme economistas tecnócratas que apliquen las recetas “exitosas” del exterior en nuestro país. En torno al debate sobre la reforma del plan de estudios, planteamos la necesidad de incorporar el estudio específico de nuestra realidad nacional y otras corrientes ideológicas, para tener una mayor comprensión de los intereses, las estructuras y los mecanismos que están presentes nuestra economía. Así, los graduados de la universidad pública pueden contar con todas las herramientas necesarias para intervenir en la realidad.

Una revisión un poco más detallada del plan de estudios ofrece un panorama más claro. Luego de la última reforma, aquellas materias que estudian la economía argentina terminaron ocupando apenas un séptimo de lo que ocupan las matemáticas y estadísticas en el plan de estudios, y como mucho la mitad de lo que ocupan las materias que abarcan la teoría neoclásica. Esta jerarquización pone en relieve la importancia relativa que hoy en día tiene cada bloque de materias. La carrera se estructuró en torno a la escuela neoclásica; se planteó la disciplina como una ciencia exacta otorgándoles a las matemáticas un rol preponderante; se redujo lo más posible la discusión política, social e histórica; y se relegó el debate sobre la realidad nacional a materias periféricas y de poca carga horaria.

De todas maneras, existieron ciertos avances que impiden afirmar que los economistas de la UBA tienen una formación totalmente neoclásica. Algunos de estos son la revalorización de la dimensión política al discutir la economía a partir de 2003, la inclusión de profesores que incorporan la realidad nacional en sus cursos y las iniciativas de las agrupaciones estudiantiles de organizar cátedras libres que estudian contenidos alternativos. Sin embargo, el actual plan de estudios presenta serias limitaciones ya que no brinda a los graduados las herramientas teóricas y analíticas necesarias para comprender la realidad argentina.

¿Por qué creemos que es necesario incorporar estos contenidos a la currícula? Las razones son varias. Por un lado, muchos de los que egresan de la Universidad Pública son aquellos que jugaran un rol fundamental en la determinación políticas económicas o decisiones empresariales. Por ende, deben comprender cuál será el impacto de su accionar en la economía argentina. Esto implica, entre otras cosas, comprender cuál es la estructura económica, social y política; cuáles son las características de las diversas economías regionales; cuáles son las particularidades del comportamiento macroeconómico local; qué recursos naturales posee nuestro país y cómo se reparte su renta; o cómo está conformado el mercado de trabajo.

Por otro lado, es evidente que las teorías económicas están lejos de ser universales y ahistóricas, sino que dependen profundamente del contexto económico en el cual son pensadas. Así, las consecuencias de la aplicación de ciertas medidas económicas en los países centrales son totalmente distintas y hasta contradictorias con lo que puede suceder en países periféricos como el nuestro. Obviamente, esto no significa estudiar solamente la economía argentina, sino tomar conciencia que la ciencia económica está determinada por las dimensiones históricas y geográficas.

Otro punto a destacar es la necesidad de tener una mayor pluralidad e incorporar diversas corrientes de pensamiento económico a la carrera. Hoy en día, la única escuela que tiene un tratamiento integral es la neoclásica. Autores alternativos como los poskeynesianos, sraffianos, schumpetereanos y marxistas se encuentran ausentes de los “contenidos mínimos”, por lo que su lectura depende de la buena voluntad de ciertos profesores y de que los alumnos tengan la posibilidad de cursar con ellos.

Además, que la escuela preponderante sea la neoclásica es algo poco deseable ya que la misma tiene ciertas implicancias de política poco felices. Algunas de sus conclusiones son las siguientes: dado que el mercado asigna los recursos la manera más eficiente posible, el Estado debe intervenir lo mínimo posible; ya que la economía tiende al pleno empleo al menos que haya trabas que lo impidan, como el Estado o los sindicatos, debe flexibilizarse al máximo el mercado laboral; dado que Argentina es un país competitivo en el sector agropecuario, debe limitarse a producir alimentos y  deben protegerse las industrias nacionales por más que las mismas sean generadoras de empleo.

Dado esto, creemos que la incorporación de otras escuelas es imprescindible. Esto no significa reivindicar la pluralidad académica por la pluralidad en sí, sino que creemos que  los distintos enfoques permiten comprender los fenómenos económicos de una manera más integral, es decir, no debe olvidarse que el objetivo debe ser la comprensión de la realidad económica. Además, deben incorporarse escuelas como el estructuralismo latinoamericano, que hayan estudiado economías como las nuestras en particular. Un ejemplo de esto es que mientras frente a la persistente inflación de los ’50 y ‘60 la escuela monetarista culpaba a la excesiva emisión monetaria y el gasto público, el estructuralismo señalaba que la causa eran las devaluaciones dado el requerimiento de divisas del sector industrial para mantener su nivel de actividad y el estancamiento de la producción agropecuaria.

En síntesis, nuestro objetivo es que el nuevo plan de estudios permita un conocimiento de la realidad económica argentina y una mayor comprensión de los intereses, las estructuras y los mecanismos que están presentes la misma. De esta manera, los graduados de la carrera de economía pueden poseer los conocimientos y las herramientas necesarias para intervenir en la realidad. Para eso, es necesario por un lado añadir contenidos que estudien la economía local, y por el otro, incorporar el estudio de escuelas económicas para comprender dichos fenómenos desde un punto de vista más plural.

El Germen FCE-UBA