¿Por qué nos bajamos del MxE?

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Los días posteriores a las elecciones son instancias de reflexión para todos: tanto para las agrupaciones como para el estudiantado en general. El análisis de lo que viene pasando en nuestra Facultad es necesario para pensar también hacia dónde vamos.

Como ya es sabido, el nacimiento del MxE se da bajo un incipiente movimiento estudiantil que planteaba la necesidad de enfrentar a las políticas nefastas de la Franja Morada (hoy Nuevo Espacio) en las elecciones. Desde El Germen creímos, junto a otras agrupaciones, que la mejor forma de canalizar este “calor” militante era mediante la conformación de un espacio más abarcativo que un simple frente electoral. Sin embargo, desde un principio planteamos ciertos reparos: existía cierta suspicacia sobre la incorporación del Partido Obrero en la conformación del bloque, recordando su participación en la FUBA (en donde no tuvo una política de acercamiento de la misma hacia los estudiantes imitando la lógica clientelista, ni presentó balances durante algunos años, entre otras cosas). Sin embargo, en ese momento priorizamos rescatar lo que nos unía (la voluntad de recuperar el centro) antes que detenernos en las enormes diferencias que tenemos con dicho partido, para así conformar el tan mentado movimiento.

A modo de autocrítica, nuestra lectura fue errada e inclusive ingenua: estas diferencias insuperables son la razón del límite de la construcción política del MxE, más allá del resultado electoral. El MxE tiene un problema por definición: la conjunción de actores políticos con una visión diametralmente distinta que anula cualquier posibilidad de construcción más allá de una mera oposición. El movimiento no es más que una yuxtaposición de personas agrupadas o no, con distintas formas de ver el país, la política universitaria  y el rol de la Universidad, unidos únicamente por el rechazo a una gestión corrupta. Pero nada más. Esto se plasmó infinitas veces en la incapacidad de llegar a acuerdos que fueran más allá del repudio a la Franja. Este problema nos obliga a reflexionar sobre qué pasaría al día siguiente de que el MxE ganase una elección. Si bien las propuestas del MxE son plausibles, creemos que no pasan más allá de ciertos “lugares comunes”. Por ejemplo, con respecto al tema de la “democratización” de los espacios de representación: ¿Cómo se lleva adelante esto? ¿Cuál es la manera de garantizar la representación de toda la comunidad académica en la toma de decisiones en la FCE, o inclusive en la UBA? Aunque parezca increíble, a más de un año de la conformación del MxE, las respuestas de los militantes del espacio serían totalmente heterogéneas.

Esto abre paso a otro punto en el cual nos interesa sentar posición: el trabajo en comisiones y la forma en la que se toman decisiones. Las comisiones abiertas de trabajo eran lugares en donde se reflejaban las posturas irreconciliables entre las distintas agrupaciones. No criticamos la pluralidad de ideas, ni mucho menos. Lo que queremos señalar es que dichas reuniones eran una especie de “tome y deje”, en las cuales se perdían horas y horas discutiendo detalles sin importancia y donde al “consenso” se llegaba sólo por cansancio, sin debatir la cuestión de fondo para no generar “rispideces” dentro del movimiento. La escasa participación de los independientes de estas comisiones este último año, es un fiel reflejo de la imposibilidad de mantener un debate constructivo en las mismas.

A medida que se desarrollaba el MxE, El Germen fue avizorando y chocando contra estos límites, por lo que nuestra participación mermó. Este cuatrimestre seguimos, en vano, intentando cambiarlo desde adentro pero la lógica de conformación de las listas, una vez más, nos demostró que definitivamente el MxE no representa nuestra forma de construcción política. Es así que decidimos e hicimos explícito en la última asamblea que, más allá de lo que ocurriera en el ámbito electoral, íbamos a replantear nuestra participación dentro del movimiento. Consecuencia de esto fue nuestra escasa participación en la campaña y semana de elecciones.

Esta lógica de construcción, resumida en algunos pocos párrafos, fue coartando la capacidad de acción, sin lograr una construcción superadora a la lógica de la actual gestión de la facultad, sin propuestas que interpelen realmente al estudiante, con muchos “¿Qué?” pero con pocos “¿Cómo?” y “¿Para qué?”.

Creemos que el abrumador avance de Nuevo Espacio en estas elecciones muestra claramente que el discurso opositor del movimiento no alcanza para marcar la diferencia, y por lo antedicho, tampoco que este pueda plantear un alternativa que nos comprenda a todos.

En definitiva, no encontramos más motivos para formar parte de un espacio en el cual, como dijimos anteriormente, tenemos serias diferencias con algunas de las agrupaciones integrantes al punto de que sólo compartimos un “rechazo hacia” y, por lo tanto, resulta imposible construir una alternativa real de poder. Por todo esto, El Germen ha decidido dejar de formar parte del MxE, renunciando a los cargos cosechados en las elecciones 2009 y comprometiéndose a cumplir con todas las obligaciones pendientes que se tengan para con el movimiento hasta el día de la fecha.

Esto no significa el abandono de la lucha, sino todo lo contrario: estamos convencidos de la necesidad de construir un movimiento alternativo, con bases sólidas, que parta de una idea de facultad compartida. Creemos que la construcción política tiene que surgir de un movimiento en el cual las visiones sobre el rol de la Universidad en el país y las políticas nacionales tienen que converger, no divergir; y en el cual la alternativa a Nuevo Espacio sea más que una mera oposición por oposición y se base en una actitud edificante y superadora.