
Celso Furtado fue un intelectual brillante y apasionado, comprometido con la idea de transformar la realidad social y económica de los países latinoamericanos. Fue el más joven economista de los pioneros de la CEPAL; afiliado a la escuela estructuralista por su propio fundador Raul Prebisch, quien lo designó a cargo de la División de Desarrollo Económico de la CEPAL. Furtado fue continuador de las ideas de Prebisch (1949) y Anibal Pinto (1965); se concentró en el estudio de las consecuencias del progreso tecnológico en los países periféricos -caracterizados por una marcada heterogeneidad social y económica1, que vendrían a agravar los problemas de una estructura económica con el ingreso altamente concentrado.
Durante sus ocho años de experiencia en la CEPAL, Furtado gestó un avivado espíritu crítico que caracterizaría tanto su trayectoria académica como su militancia política. Si bien en su rol como funcionario internacional había investigado de cerca las economías de distintos países de la región, tenía una afición especial por estudiar (y resolver) la problemática del desarrollo de su propio país. Furtado ocupó tres cargos políticos en el Estado de Brasil durante la administración de tres gobiernos diferentes, entre 1959-19642. Sus primeras funciones en el gobierno estuvieron vinculadas a la región más pobre de Brasil; fue nombrado Director de la sección del Nordeste en el Banco Nacional de Desarrollo Económico (BNDE) durante el gobierno de Kubitscheck y luego Director de la recientemente creada Superintendencia para el Desarrollo
del Nordeste (SUDENE) -donde escribió los dos primeros planes económicos de la región-. En 1963 asumió como Ministro de Planeamiento del gobierno de Goulart y presentó al poco tiempo el Plan trienal de Desarrollo Económico y Social 1963-1965, el cual no llegaría a aplicarse debido a la irrupción de la dictadura en 1964.
En el plano académico Furtado compartía con la escuela estructuralista la necesidad de crear un nuevo marco teórico que, a diferencia de los enfoques ortodoxos, fuese capaz de captar las especificidades de las economías periféricas. Al separarse de la matriz neoclásica del ajuste automático del mercado, la figura del Estado ocupaba un papel central en todos los modelos estructuralistas y la planificación económica un carácter necesario para manejar los conflictos de clases.
"..en América Latina el desarrollo no podrá ser una simple resultante de las fuerzas que operan espontáneamente en los mercados. Solo la acción conciente y deliberada de órganos centrales de decisión podrá llevar adelante ese desarrollo. Lo que corrientemente se llama la "revolución latinoamericana", consiste en la toma de conciencia de este problema y en un esfuerzo, aunque disperso y discontinuo, tendiente a crear un sistema de instituciones políticas (…) sin las cuales el desarrollo no será viable." (Furtado, C. (1961), Op. Cit., p. 49)
Durante el período de exilio (1964-1970) el pensamiento de nuestro autor fue adquiriendo una óptica "pesimista" y los análisis sociológicos e históricos ganaban campo frente al desarrollo teórico característico de los tiempos en la CEPAL3. Estaba alarmado por la forma en que avanzaba el proceso de industrialización en los países periféricos, donde se había exacerbado la polarización de social y tendía a profundizarse la dependencia económica y cultural respecto de los países centrales -principalmente de Estados Unidos-.
En 1961 Furtado escribió Subdesarrollo y estancamiento que fue el libro en donde presentó por primera vez su modelo estructuralista de crecimiento4. Éste tenía por objeto explicar el desarrollo de las economías latinoamericanas en las últimas décadas y, en particular, la caída de los niveles de producto per cápita de varios países de la región a mediados de los años sesenta. Esta explicación fue el aporte más conocido, y controvertido al mismo tiempo, de la obra de Furtado pues afirmaba la existencia de una tendencia secular al estancamiento en las economías periféricas. Reconocidos economistas brasileños como Maria da Conceição Tavares y José Serra se encargaron de refutar posteriormente esta tesis5.
La explicación de Furtado comienza analizando las características de las economías agrícolas precapitalistas de la región en la época colonial. Para nuestro autor el subdesarrollo era un fenómeno histórico cuyas raíces se encontraban en la forma en que aquellas economías se habían insertado en el proceso de división internacional del trabajo luego de la expansión capitalista de los países centrales. Inicialmente, durante la fase agro-exportadora, el crecimiento estaba impulsado por la demanda internacional y la obtención de cuasirentas en el sector exportador aseguraba el proceso de acumulación. Este modelo fue interrumpido por factores exógenos debido a la crisis internacional de la segunda guerra que obligó sustituir por producción local los bienes manufacturados que anteriormente se importaban. Furtado señalaba que la dependencia económica había caracterizado a la primera etapa del desarrollo capitalista latinoamericano y la dependencia tecnológica, por su parte, diferenciaba a la segunda. Esto obedecía a que la tecnología (bienes de capital) era importada de los países centrales y por lo tanto era exógena al proceso de desarrollo de la región, conllevando a la creación de un excedente estructural de mano de obra. Por último, en la fase final de la industrialización sustitutiva (la denominada ISI "pesada")
la creciente capitalización de las economías aumentaba la concentración del ingreso y ocasionaba desequilibrios en la estructura productiva que aceleraban la inflación y el desempleo, generando una tendencia secular al estancamiento.
Furtado compartía la teoría de la acumulación desarrollada por la escuela cepalina, señalando, al igual que Prebisch, el problema de la insuficiencia de ahorro como obstáculo al desarrollo; éste resultaba de las altas tasas de consumo (improductivo) de las clases ricas que no ahorraban lo suficiente generando una caída de la tasa de inversión y de crecimiento del producto. Pero al mismo tiempo sostenía que la concentración del ingreso implicaba otro problema para el desarrollo al crear un patrón de demanda que inducía inversiones basadas en la asimilación de nuevas técnicas (desarrolladas en países centrales, es decir, ahorradoras de mano de obra) vis a vis la difusión de técnicas, lo cual generaba una tendencia decreciente de absorción de mano de obra por unidad de capital, alimentando el excedente estructural de mano de obra. Dada las características estructurales de los
países periféricos, la industrialización para Furtado -al igual que para otros estructuralistas (Pinto,
1965)- tendía a agravar el dualismo en las estructuras económicas latinoamericanas.
Furtado fue un autor controvertido, esencialmente interdisciplinario, crítico del sistema económico - donde estaba inserta la mayoría de la población de América Latina con pésimas condiciones de vida y comprometido con la planificación del desarrollo desde los comienzos del proceso de industrialización
sustitutiva de importaciones. Fue, además, un economista apasionado que defendió sus ideas no
sólo en el terreno académico sino en el político, a fin de impulsar con fuerza y convicción las transformaciones estructurales necesarias para integrar a las masas excluidas y construir el camino hacia el
desarrollo.
A continuacion un documento elaborado por los encargados de la catedra Federico Pastrana y Mara Pedrazzoli
"Estructura productiva, distribución del ingreso y crecimiento económico en la obra de Celso Furtado". Pastrana y Pedrazzoli
Referencias
1. El concepto "heterogeneidad estructural", no obstante aparecía en los primeros escritos de la CEPAL, fue acuñado a mediados de los sesenta por
Anibal Pinto: "Concentración del progreso técnico y de sus frutos en el desarrollo latinoamericano", El trimestre económico Nº 125, enero-marzo
1965.
2. Carlos Mallorquín señala que este período fue el de mayor intensidad en la vida política y teórica de Furtado. También escribiría entonces otros
dos libros: Brasil en su encrucijada histórica (1962) y Dialéctica del desarrollo (1965). (Mallorquín, C. (2006), "Celso Furtado y la utopía organizada",
Revista Política Hoje, Vol 1, Nº 15)
3. Mallorquín, C. (2000), "A Don Celso Furtado, a sus ochenta años. La Sociología Económica Posdesarrollista de Celso Furtado", Revista de Historia
Regional, Vol 5, Nº 1.
4. Éste aparecía en el capítulo tercero del libro titulado "Factores estructurales que impiden el desarrollo".
5. M.C. Tavares y J. Serra (1971), "Más allá del estancamiento: una discusión sobre el estilo de desarrollo reciente en Brasil", El trimestre económico,
Vol 33(4), Nº 152.